Estudió en la Universidad de Cambridge y posteriormente desarrolló una destacada carrera política durante el reinado de Jacobo I, llegando a ocupar el cargo de lord canciller de Inglaterra.
Bacon defendió la importancia de la observación, la experimentación y el razonamiento basado en la evidencia para alcanzar conocimientos fiables. Consideraba que las personas debían cuestionar los prejuicios y las ideas preconcebidas que dificultan la comprensión de la realidad. A estos errores del pensamiento los denominó «ídolos», que clasificó en distintas categorías.
Entre sus obras más importantes se encuentran Novum Organum (1620), donde expuso sus ideas sobre la investigación científica, y La nueva Atlántida, una obra utópica que presenta una sociedad organizada alrededor del conocimiento y el progreso científico.
Aunque su carrera política terminó tras ser acusado de corrupción en 1621, continuó dedicándose a la escritura y la investigación. Murió el 9 de abril de 1626.
Su pensamiento contribuyó a transformar la manera de estudiar la naturaleza y sentó importantes bases para el desarrollo de la ciencia experimental. Su legado permanece vigente en la filosofía de la ciencia y en la defensa de la investigación sistemática como herramienta para comprender el mundo.
