Reseña del libro "El Libro de los Comienzos"
La micro novela, la novelita o tal vez, la nivola de Unamuno, corta y precisa aunque no es ni un cuento largo ni una novela corta, es un genero raro y desconcertante. Tal como Aira o Brautigan, Mois Benarroch nos desvela en El Libro de los Comienzos una realidad israeli movediza e hibrida en la que la modernidad choca y se funde con el mesianismo, lo cotidiano con lo absurdo, y lo personal con lo profetico.Esta obra, estructurada como una serie de viñetas, fragmentos y comienzos de novelas que se entrelazan y divergen, gira en torno a Yitzhak Abraham, un hombre atrapado en la monotonia de su trabajo en la Agencia Judia y en un matrimonio desgastado, cuyo unico consuelo -y tal vez su neurosis- es comenzar novelas. Cientos de ellas. Solo comenzarlas. Esta compulsion por el inicio y la incapacidad para continuar o finalizar se convierte en una poderosa metafora de la condicion humana moderna: la busqueda perpetua de un sentido que siempre parece estar en el proximo capitulo, en la siguiente idea, nunca en el presente.A traves de un humor acido y un realismo teñido de surrealismo, Benarroch pinta un retablo de la sociedad israeli. La obsesion por el descubierto bancario -un estribillo constante y absurdamente comico-, la burocracia kafkiana, la presion social y religiosa, y la sombra siempre presente del conflicto y el trauma colectivo conforman el telon de fondo de unas vidas grises que anhelan un escape. Los personajes orbitan alrededor de Yitzhak: su esposa sin nombre, el editor obsesivo Dany Stav, el androgino Daniel, todos ellos perdidos en sus propias narrativas inconclusas, buscando una conexion que el mundo moderno parece negarles.La narrativa da un giro trascendental cuando Yitzhak es despedido. La perdida de su rutina, por odiosa que fuera, desata una crisis espiritual que lo lleva de la depresion y la inaccion a un fervor mesianico desbordante. Su obsesion por empezar novelas se transforma en una obsesion por el Templo de Jerusalen, y su monologo interior se convierte en un grito profetico en el Monte del Templo. Benarroch explora audazmente la delgada linea entre la revelacion espiritual y la locura, entre la fe genuina y la desesperacion existencial, cuestionando los pilares de la identidad israeli: sionismo, religion, familia y la propia cordura.El Libro de los Comienzos es, en si mismo, reflexiona sobre el acto de crear. Es una novela sobre las novelas que nunca se escriben, sobre las historias que solo existen en su potencialidad. Al igual que sus personajes, la obra se resiste a una interpretacion unica y cerrada; es un caleidoscopio de comienzos que invita al lector a imaginar sus propios finales, o a aceptar que, a veces, el viaje no es hacia una conclusion, sino a traves de un perpetuo y desordenado comenzar de nuevo. Benarroch no ofrece respuestas, sino un espejo fragmentado y fascinante de una realidad donde el principio del fin, y el fin de cada principio, es la unica verdad constante.